Juan Antonio de Vera y Figueroa - EPÍTOME DE LA VIDA Y HECHOS DEL INVICTO EMPERADOR CARLOS V

Don Juan Antonio de Vera y Figueroa Ávila y Zúñiga, conocido como conde de la Roca, era hijo de don Fernando de Vera Vargas y Figueroa, hijo a su vez de don Juan de Vera, I Alférez Mayor de Mérida. Su madre, doña María de Ávila y Zúñiga, era hija de don Luís de Ávila y Zúñiga, amigo íntimo de Carlos V, y doña María Zúñiga y Manuel, marquesa de Mirabel en Cáceres.
Nació en Mérida y fue bautizado en Santa María el 26 de Abril de 1583. Después su familia se trasladó a Jerez de la Frontera donde nacieron sus otros hermanos, Fernando, Luís Lorenzo y Teresa. Don Juan Antonio se trasladó a Sevilla al iniciar sus estudios universitarios sobre 1598 - 1599. Destacado en sus estudios y en sus amores, casa muy pronto en Sevilla con doña Isabel de Mendoza. Tuvo dos hijos, Fernando y Pedro, que huerfanos de madre en 1605 ingresaron en los Agustinos de Sevilla.
El conde, debido a su elegancia y buena conversación, se introdujo en los medios literarios sevillanos contando con amigos como el conde duque de Olivares; a quien conoció estudiando en Sevilla, Lope de Vega, Pérez Montalbán, etc. En 1604, Lope de Vega publicó un soneto en "El peregrino en su patria" dedicado a don Juan Antonio. El mismo conde publicó "El Embajador" que le dio buena fama, convirtiéndose en el vademécum de los aristócratas que iniciaban la carrera diplomática. Se publica en Sevilla en 1620, es traducida al francés en 1635 y al italiano en 1646. Considerando los servicios de su padre a la Corona, en 1613, se le concede el hábito de la orden de Santiago y la encomienda de la Barra en 1621. La muerte de su padre hizo que disfrutase de los terrazgos de Don Tello y Sierra Brava, y el título de Alférez Mayor de Mérida, por el que cobraba 1650 reales y 18 maravedíes anuales. En el año 1621, el conde de Olivares lo llamaba a Madrid para instruir a futuros diplomáticos. Es en esta ciudad donde publica " Epítome de la vida y hechos del invicto emperador Carlos V". Fué nombrado gentilhombre de la Boca de su Majestad, y se le encomendó en 1632 la embajada española en Venecia, que desempeñó durante mucho tiempo. Luego pasó a ser embajador ordinario en Roma, y extraordinario más tarde en Saboya. En gracia a estos servicios y las grandes molestias y trabajos que le produjeron, le concedió el Rey, por influencia del Conde-Duque seguramente, el título de conde de la Roca, y le nombró consejero regio en el ramo de Guerra y de la Contaduría de Hacienda.
Don Juan Antonio murió en Madrid el 20 de noviembre de 1658, siendo enterrado en la parroquia de San Martín.
 
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