Manuel García Lasala - A TRAVÉS DE LA INDIA: DIARIO DE UN VIAJERO

Enmarcada en la literatura viajera, tan en boga después del primer tercio de siglo XIX, A través de la India, publicada durante la última década, inicia así su periplo:

Azares de la fortuna me llevaron el año de 1889 á aceptar la representación de una casa inglesa en la India. Mi permanencia de algunos años en nuestras posesiones oceánicas y la afición que sentí desde entonces á la vida del Mediodía asiático fueron motivo á que, sin pesar alguno, admitiera la proposición. Hechos los preparativos de viaje, me embarqué en Londres el 20 de octubre, á bordo del steamer Blue Cross, con destino á Calcutta.

No he de entretenerme en describir mis impresiones de viaje desde las orillas del Támesis hasta embocar el estrecho, como no sea para consignar la inevitable impresión de cólera que todo buen español experimenta al ver flotar insolentemente el pabellón inglés en lo alto del peñón de Gibraltar. Por fin, se pierde de vista la bofetada, y los ojos se consuelan acariciando las blancas cumbres de Sierra Nevada y el risueño litoral andaluz. 


Indice de la obra:
I.—De Londres á Aden
II.—Ceylán
III.—Pondichery.—Madras
IV. — Calcutta. —Ojeada política sobre la India
V.—Darjeeling
VI.—En Benarés
X.—Brahma, Visnú y Siva
XI.—De Benarés á Allah-Abad y Agra
XI.—Muttra.—Bindrabun.— Delhi.
XII.—Lucknow y Cawnpore.—Sobre el arte en la India
XIII.—De Delhi á Lahore
XIV. —De Lahore á la otra parte del Indo.—El islamismo en la India.
XV.—En Cachemira: de Peshawar á Sirinagor
XVI.—Sirinagor .
XVII.—La vida en Sirinagor
XVIII.—De Sinagor á Kitchwar
XIX.—De Kitchwar á Tchamba
XX.—De Tchamba á Sultanpur
XXL—De Sultanpur á Simia
XXII.—De Simia á Jeypur
XXIII.—De Jeypur á Monte Abú
XXIV.—De Monte Abú á Ahmedabady Baroda.—Las bayaderas
XXV.—En Bombay
XXVI.-Goa
XXVII.—Punah, Ahmednaghur y Ellora
XXVIII.—De Ellora a Hyderabad y Madras
XXIX.—Filosofía de lo que se come en la India
XXX.—El buddhismo
XXXI.—El cristianismo en la India.—El mahometismo
XXXII.—Literatura indiana
XXXIII.—Los indos