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Aristófanes – PLUTO

Su trama plantea el problema de la distribución desigual de las riquezas en este mundo (Pluto es el dios de la riqueza). Pluto había sido cegado por Zeus, hasta que un ciudadano pobre, pero de gran bondad, Crémilo, le devuelve la vista. Como resultado de "devolver la vista a la riqueza" los buenos hombres son recompensados con riquezas y los malos con pobreza y penas. Sin duda, una gran alegoría.

Crémilo está tan indignado al ver que los malvados acumulan riquezas mientras los hombres honrados permanecen en la pobreza que, acompañado de su esclavo Carión, ha ido a consultar al oráculo délfico si debe educar a su hijo para ser bueno o para ser malo, en el caso de que esto último le haga triunfar en la vida. El dios aconseja a Crémilo abordar a la primera persona que se encuentre al salir del santuario, y la invite a entrar en su casa. Esa persona resulta ser un anciano ciego; importunado por Crémilo y Carión revela que es Pluto, dios de la Riqueza, a quien Zeus, por su aversión a los hombres, ha privado de la vista, de manera que, siendo incapaz de distinguir a los buenos de los malos, los ha de recompensar de forma indiscriminada, sin consideración a la virtud. Crémilo decide devolver la vista a Pluto, para que se acerque sólo a los hombres honrados. Pluto se ateroriza ante la venganza de Zeus, pero le persuade de que él mismo es más poderoso que este dios: puede acabar con los sacrificios de Zeus, al no proveer a los hombres del dinero necesario para comprarlos. Entonces Pluto consiente en que se le lleve al templo de Asclepio para curarse. Interviene la diosa Pobreza y trata de amedrentar a Crémilo, indicándole los desastrosos efectos de lo que se propone realizar, pues ha sido la Pobreza, principio de todo esfuerzo y virtud, la que ha hecho de Grecia lo que es. Mas Crémilo no se deja convencer y, junto con Carión, conduce a Pluto hacia el templo. Carión regresa para contar a la esposa de Crémilo el éxito de la curación con muchos detalles divertidos. Enseguida llega Pluto y enriquece la casa de Crémilo. Luego acude una serie de visitas: un hombre honrado, que había sido pobre largo tiempo, ahora ha prosperado; un delator, despechado al verse empobrecido; una vieja, que ha perdido a su joven amante, pues éste ya no necesita más su dinero; el dios Hermes, con un hambre atroz; por último, el sacerdote de Zeus, que también está hambriento, puesto que ya no puede quedarse con la parte correspondiente de los sacrificios. Crémilo busca identificar a Pluto y sugiere instalar a Pluto en el Tesoro de la Acrópolis. A continuación tiene lugar una procesión con dicho propósito.







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Aristófanes – LAS ASAMBLEÍSTAS

Los hombres han llevado a cabo un pésimo gobierno, y es por esto que Praxágora convence a las mujeres de que se hagan cargo ellas de la administración. Habla de una cierta "repartición igualitaria de las riquezas",que incluso llegará a las relaciones amorosas, tema que más tarde retomará con Pluto, y que aparecerá, en cierto modo, en la República de Platón.

El tema de la obra, unas mujeres que toman la dirección de la ciudad (de lo cual estaban excluidas en la realidad) y que introducen un sistema comunitario, tiene algo en común con la Lisístrata; ambas obras representan a las mujeres de Atenas tomando la iniciativa política y social bajo la dirección de un carácter femenino fuerte, Praxágora. Un rasgo destacable de la obra, que anuncia el camino que seguirá el teatro en el siglo IV, es el reducido papel del Coro, que no canta ni baila hasta el final. De esta forma, el comediógrafo no tiene que escribir largos pasajes líricos, que no están ya integrados en la obra, sino que sirven simplemente de entretenimiento en las rupturas de la acción. No hay parábasis, ni ruidoso ataque a los políticos, y sí un nuevo estilo de diálogo del tipo que encontramos más tarde en la Comedia Nueva. La similitud de las reformas de Praxágora y la propuesta de Platón para la clase legisladora en su república ideal, que no debía poseer ninguna propiedad privada, ha sugerido la posibilidad de que Aristófanes esté satirizando a Platón, pero esto es improbable cronológicamente y además faltan en el texto pruebas de ello. Como resultado de una conspiración de mujeres dirigida por Praxágora, ella y sus compañeras disfrazadas de hombres llegan a la asamblea, y deciden por gran mayoría una moción que transfiere a las mujeres el control de los asuntos de Estado, hasta ahora en manos de los hombres. Praxágora, una vez que ha sido elegida al frente del nuevo gobierno, regresa junto a su marido, al que ha puesto en un gran aprieto al haberle cogido sus ropas. Explica el nuevo sistema social que se va a implantar: comunidad de bienes, comunidad de mujeres y niños, una participación equitativa en las relaciones sexuales por parte de viejos y feos, tanto hombres como mujeres, asegurada por la legislación. A continuación, va al ágora para preparar la recepción de todas las propiedades privadas y administrar el reparto de lotes para la cena. Un ciudadano decente asegura que entrega su propiedad; otro escéptico espera a ver qué acarreará el nuevo sistema. Las consecuencias sexuales van a ser inmediatamente visibles. Un hombre joven llega para encontrarse con su joven amiga, pero tres mujeres viejas declaran sus derechos de prioridad sobre él, y una triunfa en su derecho de llevárselo. La obra finaliza con el coro que se apresura para una cena comunal.







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Aristófanes – LAS RANAS

Los grandes poetas trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides, han muerto, los dos últimos recientemente. Atenas, a pesar de su victoria en la batalla naval de Arginusas el año anterior, está agotada; necesita sobremanera un consejo digno de confianza como el que podrían darle los mejores poetas. La obra comienza con el dios de la Tragedia, Dioniso, caracterizado como poseedor de las flaquezas humanas de los atenienses (débil, vanidoso, crédulo y con pasión por Eurípides) partiendo hacia el Hades disfrazado de Heracles para traer nuevamente al mundo a Eurípides. El viaje en la barca de Caronte por el lago se acompaña con el croar de un coro (secundario) de ranas, que da nombre a la obra; el coro principal lo componen iniciados en los misterios de Eleusis. Tras llegar al Hades, Dioniso sufre varios percances al ser confundido con Heracles, pero finalmente es identificado y se le pide que ejerza de juez en una disputa entre Esquilo y Eurípides por la posesión del trono de la tragedia, tras haber renunciado Sófocles a su pretensión en favor de Esquilo. Esquilo defiende sus tragedias como superiores en grandiosidad y propósito moral; Eurípides las suyas como más realistas, aduciendo cada uno críticas a la obra del otro. Ambos añaden que la obligación del poeta es hacer mejores a los hombres; Esquilo dice que sus héroes son modelos a imitar; Eurípides que él hace pensar a la gente; pero Esquilo objeta que los depravados caracteres de Eurípides son la causa de la decadencia moral. Los poetas atacan entonces la composición de las obras de su antagonista, su lengua, métrica y música. La prueba final, consistente en que cada poeta recite un verso subido a una balanza para determinar cuál de ellos es el poeta de más peso, es fácilmente ganada por Esquilo. Dioniso, aún indeciso, para realizar la elección les pide a cada uno de ellos que den un consejo para salvar la ciudad. Eurípides pronuncia una de sus características réplicas enigmáticas y Dioniso elige a Esquilo como representante del viejo espíritu ateniense, quedando Sófocles como rey de los tragediógrafos en el Hades.







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Aristófanes – LA TESMOFORIAS

El nombre de esta obra encuentra su causa en la celebración de las Tesmoforias, es decir las divinidades Demeter y Perséfone, o portadoras del Thesmoí, las normas no escritas que regían las relaciones entre los hombres antes de la codificación de las leyes. Eran estas las diosas sobre las que juraban las mujeres atenienses, y a sus fiestas eran a las únicas a las que se les permitía asistir. Las Tesmoforias fue representada por primera vez en el 411 a. C., probablemente durante las Grandes Dionisias, festivales en honor del dios Dioniso que incluían representaciones dramáticas.

El argumento de la obra es el siguiente: Las mujeres están a punto de celebrar su fiesta exclusiva, las Tesmoforías (de las que los hombres están excluidos). Eurípides ha oído que las mujeres tienen intención de tramar su muerte, ya que éste, con sus descripcIónes de legendarias mujeres malvadas, ha dado mala fama a todas las mujeres. Llevando consigo un pariente anciano, intenta persuadir al afeminado poeta trágico Agatón para que se disfrace de mujer, presencie los ritos y abogue por la causa de Eurípides. Agatón rehúsa, después de lo cual el anciano se ofrece para ir en su lugar. Se le afeita y viste de modo conveniente, y se marcha a la fiesta, una vez que ha hecho jurar a Eurípides acudir en su ayuda si ocurre algún percance. Las mujeres se congregan y pronuncian discursos contra Eurípides. El viejo le defiende diciendo que serían mucho peores los cargos que él podía presentar en realidad contra las mujeres. La indignación general que provoca se ve interrumpida por la llegada de Clístenes (famoso por su afeminamiento) con la noticia de que un hombre ha entrado en la fiesta disfrazado. Comienza la búsqueda, se encuentra al anciano y se le pone bajo custodio. Imitando al héroe de la tragedia Palamedes (perdida en la actualidad) de Eurípides, el anciano escribe un mensaje en una tabla votiva del templo y la arroja fuera. Luego asume el papel de Helena, de la tragedia homónima de Eurípides y el propio Eurípides aparece como Menelao. Hay una escena de agnición (la única conservada de Aristófanes de la que poseemos el original), pero los guardias evitan que la pareja se reúna. Eurípides reaparece como Perseo y el anciano asume el papel de Andrómaca (de la tragedia homónima de Euripides) atada a una roca. Sin embargo el escita detiene el intento de rescate. Eurípides llega a un acuerdo con las mujeres: nunca más volverá a calumniarlas si dejan en libertad a su pariente. Ellas están de acuerdo, pero todavía se debe negociar con el escita, lo que se consigue con facilidad al serle prometida una bailarina. El anciano y Eurípides se escapan.







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Aristófanes – LISÍSTRATA

Lisístrata está convencida de que los hombres de Atenas son incapaces de acabar con la guerra que mantienen con Esparta, y es por ello que decide reunir a las mujeres de toda Grecia. Propone un plan que no puede fallar: no mantendrán relaciones sexuales con los hombres hasta que éstos no acaben con la guerra y llegue al fin la paz. En un principio las mujeres griegas no parecen aceptar el plan de Lisístrata, hasta que una espartana se une al plan y muestra que es posible su realización. Por otra parte, las mujeres viejas de Atenas se han hecho con el poder en la Acrópolis donde están los tesoros públicos, y han cortado el suministro económico a la guerra. La treta planeada por Lisístrata se pone en marcha y se siguen manifestaciones, alborotos... Hasta que un oráculo dice que las mujeres alcanzarán la victoria. Los hombres no pueden aguantar más, y firman la paz con los espartanos, un tanto precipitada, pero paz al fin y al cabo, y es más, la firman ante la misma Lisístrata.



¡Desternillante Paco León!


El pacifismo y Aristófanes son un pozo de sorpresas. Es ésta quizá la obra más "moderna" y admirada de cuantas escribió Aristófanes, y ello se debe a muchos factores, quizá el más evidente es que esta vez el elemento "maravilloso", los dioses o cualquier otra inverosimilitud de sus comedias, está totalmente ausente en Lisístrata, que es una comedia de tema lógico, perfectamente verosímil, y de una comicidad increíble. Los episodios cómicos son irrepetibles, sobre todo aquél en el que Mírrina intenta eludir los deseos de su esposo Cinesias. El lenguaje obsceno y la comicidad se entremezclan, un lenguaje fresco, vivo, siempre cómico. Finalmente los hombres firmarán la paz, por "necesidad" y un tanto precipitadamente, pero precisamente esta precipitación hará que a la hora de acordar la paz, se olviden en los documentos rencores pasados entre Atenas y Esparta. El coro final canta bellísimamente al espíritu de convivencia, un coro formado por hombres de Atenas y Esparta, por fin hermanados de nuevo gracias al "poder pacificador" de las "armas de mujer".





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Aristófanes – LAS AVES

Esta vez el tema escogido por Aristófanes es de pura fantasía. La comedia es la historia de un hombre cansado de los mortales que trata de fundar una ciudad a medio camino entre el hombre y los dioses, una completa utopía plagada de irrealidad.



En la pieza, Pistetero y Evélpides, ciudadanos de Atenas, cansados ya de la ciudad, deciden irse a la ciudad de los pájaros y fundar una ciudad en el aire. Las aves, coro de la comedia, en un principio son hostiles a la ciudad, pero el retórico y hábil Pistetero las convence y así se funda la ciudad de "Nefelocoquigia" (morada de las nubes y de los cuclillos). Pronto comienzan a llegar multitud de personajes "poco honrados" a los que Pistetero consigue echar de la nueva ciudad. Luego llegan para pedir la ciudadanía dioses del Olimpo que quedarán bajo el mandato del hábil ateniense Pistetero.


Extraído de THEATRON






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Aristófanes – LA PAZ

En La Paz, Triego, un campesino cansado de la larga guerra, cría un escarabajo gigante para que una vez que sea grande, pueda volar con él hacia la morada de los dioses y pedirles la paz. Pero los dioses se han cansado de las guerras de los hombres y se han ido del Olimpo, donde sólo ha quedado Pólemos (la Guerra) que ha encerrado a Irene (La Paz). Pólemos pretende destruir todas las ciudades griegas, así que Triego, junto con Hermes (Mercurio) intentan liberar a Irene de la caverna donde ha sido encerrada, y también intentan liberar a Opora (abundancia) y Teoría (El Placer de la Fiesta). En la liberación contribuyen además campesinos del Ática que conforman el coro de la comedia.

Aristófanes retoma el tema del pacifismo, en una comedia plagada de contradicciones y antítesis como es el realismo de los personajes humanos que, a su vez, realizan acciones tan disparatadas como alimentar un escarabajo gigante para volar hasta el Olimpo, o los personajes abstractos y dioses. El vuelo del escarabajo tiene connotaciones paródicas, ya que no es ni más ni menos que la parodia del "Belerofonte" de Eurípides donde el protagonista viajaba montado en un caballo alado hasta la morada de los dioses. Finalmente, destacar el carácter bucólico del final de la obra donde se elogia la vida campesina.


Extraído de THEATRON



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Aristófanes – LAS AVISPAS

El estado de la administración de la justicia en Atenas durante los primeros años de las guerras del Peloponeso era del todo lamentable. Así, conforme a la ley de Solón, los tribunales se habían convertido en refugio de muchos desamparados, y poco ilustrados, que encontraban de este modo un medio para subsistir conforme al estipendio que se recibía por sesión. No faltó, pues, el tiempo en que ante la incapacidad de los advenedizos la justicia fuera caldo de cultivo de sobornos, engaños, fraude, escándalo y desconcierto.

En Las Avispas, Aristófanes realiza una sátira sobre la justicia ateniense y sobre el estratega Cleón. En ella se nos muestra a dos personajes principales que representan padre e hijo llamados Bdelicleón (el hijo) y Filocleón (el padre). Aristófanes critica como los ciudadanos atenienses están obsesionados por ser jurados populares en los tribunales de Atenas. Bdelicleón representa al preocupado hijo que encierra a su padre en casa para que no asista a los juicios diarios en la ciudad, Filocleón representa al padre, que se sirve de diversas y divertidas artimañas para escapar de casa y huir con los que como él se pasan el día en los juzgados esperando a quién condenar. Las avispas representan el coro de amigos de Filocleón que le quieren ayudar a escapar para ir al alba a las puertas del tribunal, y que en la obra van disfrazados de avispas con aguijones simulando las metáfora de que son éstas las que trabajan frente a los jueces y políticos que se sirven de los ciudadanos para enriquecerse mientras que las pobres avispas reciben un mísero ébolo por sus servicios de jurado.




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Aristófanes – LAS NUBES

En Las Nubes, Estrepsíades, un campesino casado con una mujer de buena familia, está muy preocupado por las deudas que ha contraído a causa de la afición de su hijo, Fidípides, a las carreras de caballos. Estrepsíades sabe que Sócrates, vecino suyo, es capaz de argumentar cualquier cosa, y así Estrepsíades trata de aprender la técnica de Sócrates. Pero es incapaz, así que decide mandar a su hijo a la nueva escuela y cuando Fidípides sale de ella ha aprendido a ser capaz de rebatir y demostrar cualquier cosa, hasta lo más injustificable. Llega a apalear a su padre, encontrando después argumentos para justificar el hecho. Así que Estrepsíades comprende que la razón está de parte de la vieja educación, y enfurecido, quema la casa de Sócrates, a quien maldice. El coro está formado por mujeres vestidas de nubes.






El tema de la educación era bastante discutido en toda Grecia, pero Aristófanes, con su deformación grotesca de la realidad, "hará de las suyas". Esta vez le toca a Sócrates a quien Aristófanes deforma hasta el punto de convertirlo en un sofista, a él y a toda su escuela (¡precisamente a Sócrates, que tanto combatió el sofismo!). La comedia tiene aspectos increíbles en lo que se refiere a la disputa de argumentos, una auténtica parodia de los argumentos y método de Sócrates, sólo que Aristófanes se empeña —consecuente con su conversión de Sócrates en un sofista— en que siempre gane el argumento injusto. Finalmente, Aristófanes hace vencer el viejo sistema de educación y la fe en los dioses (en la comedia presenta a Sócrates como un ateo). Es muy curiosa esta actitud de Aristófanes para con Sócrates, sobre todo teniendo en cuenta que años más tarde Platón nos presentará al comediógrafo conversando amigablemente con Sócrates en su "Banquete".


Extraído de THEATRON











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Aristófanes – LOS CABALLEROS

Los Caballeros fue representada en las Leneas del año 424 a.C. La obra es un burla entera contra el demagogo Cleón, que aquí representado por Aristófanes como un esclavo que trabaja en casa del dios Demo (doble sentido entre el pueblo y el nombre del dios), y que ha obtenido grandes beneficios a cargo de éste.
Demos tiene dos servidores a los cuales tiraniza y maltrata Plaflagonio (Cleón), otro de sus esclavos, el cual, con artimañas y engaños, ha conseguido dominar la voluntad de su señor. Los dos maltratados esclavos convencen a un salchichero, aún peor que Plaflagonio, para que luche contra él por el favor y voluntad del señor, Demos. En la lucha dialéctica por dominar al señor, el salchichero demuestra con su incultura y su inmoralidad, que es el adecuado mientras un grupo de jóvenes aristócratas y caballeros le aplauden.
Esta comedia es de una dura crítica política y social. En primer lugar, Aristófanes pone en escena al pueblo: Demos significa pueblo, así que el señor dominado es el símbolo del pueblo mismo. Por otra parte, los dos esclavos de Demos salen a escena con las máscaras de los generales Demóstenes y Nicias, pero hay más, Plaflagonio es Cleón, el tirano de la democracia griega. Las alusiones son claras, y Aristófanes se esfuerza en demostrar los negocios sucios, la inmoralidad y la falsedad de quienes dominan a Demos. Aristófanes encuentra el bien del pueblo en un salchichero que le libra de Plaflagonio y que devuelve esplendor y juventud a Demos. El coro de los caballeros, que da pie al título de la comedia, son jóvenes hijos de la aristocracia que guardan en sí los ideales de unos tiempos mejores anteriores a Plaflagonio, de unos tiempos de democracia verdadera. Este coro representa las ideas de Aristófanes, su propia ideología.







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Aristófanes – LOS ARCANIENSES

No es ciertamente Aristófanes el poeta cómico de mas valía; pero ningún satírico le ha igualado en la antigüedad y en los tiempos modernos; ningún hombre estuvo nunca dotado de una imaginación mas poderosa y fecunda; ningún poeta ha reunido jamás en su persona más cualidades opuestas: el numen sarcástico y la reflexión, el cálculo de la razón y los arrebatos líricos, el ardor indomable del pensamiento y la exquisita perfección de la forma; ningún poeta en fin ha sido nunca mas completamente poeta que Aristófanes.
Platón, que hizo figurar a Aristófanes en el banquete de Agatón y le puso en boca un discurso digno de su talento a la par que de su cinismo, escribió después de su muerte este epigrama, que no es muy exagerado: «Buscando las Gracias un santuario indestructible, hallaron el alma de Aristófanes.»
Verdad es que Platón no conoció a los poetas de la Comedia nueva. Tal vez hubiera admirado menos el aticismo de Aristófanes, a tener por término de comparación el aticismo de Menandro. Lo que resta de la obra de Plutarco acerca de los grandes cómicos de Grecia, nos muestra que Menandro perjudicó a Aristófanes, y que la comedia de costumbres, esto es, la verdadera comedia, hizo que los ánimos fuesen más delicados, y por consiguiente más severos en la apreciación de los méritos de la comedia sátira. «El estilo de Aristófanes, dice Plutarco, es una mezcla de trágico y cómico, de sublimidad y bajeza, de hinchazón y oscuridad, de serio y jocoso, que llega a la saciedad: en suma, es una desigualdad continua. No da a sus personajes el tono que conviene a su carácter: en él, un príncipe habla sin dignidad, un orador sin nobleza; una mujer no tiene la sencillez de su sexo; un plebeyo y un patán, el lenguaje común y tosco de su condición. A todos les hace hablar a la ventura, poniéndoles en boca las primeras expresiones que se le ocurren; de forma que no puede distinguirse si habla un hijo o un padre, un rústico, un dios, una mujerzuela o un héroe.»
El estilo de Aristófanes no ha de confrontarse con un ideal cómico que Aristófanes no pudo adivinar. Hay que conocerle en si mismo, hay que aquilatarle por los efectos producidos, esto es, por la vehemencia de la sátira, por la viveza del sarcasmo, por lo mucho que hizo reír a sus oyentes. Y hoy en día aun es fácil convencernos de que Aristófanes fue en efecto el favorito de las Gracias, y de que Platón no obró de ligero al escribir su epigrama.
Alexis Pierrot en Historia de la Literatura Griega.


Aristófanes nació en la época de Pericles, periodo de paz, y su nacimiento se puede situar en torno al 445a.C. Ateniense de nacimiento, todas sus obras nos hablan de la estrecha relación del poeta con la vida política y literaria de su época. No parece que militara en ningún partido político, si bien se muestra defensor de los viejos ideales y poco amigo de las nuevas tendencias de la sofística. No es un adversario de la democracia, aunque en sus comedias se encierran fuertes sátiras políticas, seguramente porque el sistema democrático ático empezaba a resquebrajarse en su época. Leyendo a Aristófanes es posible hacerse una idea de las intensas discusiones ideológicas (políticas, filosóficas, económicas y literarias) en la Atenas de aquella época.
Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica. Especialmente conocida es su animadversión hacia Sócrates, a quien en su comedia Las nubes lo presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes.
Pocos datos más poseemos de su vida, la fecha de su muerte es dudosa, probablemente en los años 80 del siglo IV a.C. (¿385?) pues su última obra Pluto se fecha en 388 a.C.
Se sabe que escribió aproximadamente 44 obras de teatro de las que sólo tenemos conocimiento de 11 de ellas, las tres primeras las firmó bajo pseudónimo y las restantes con su nombre. Sus obras tienen gran dinamismo debido a la utilización de la música, los diálogos, y los coros:

Los Arcanienses (425 a.c): esta obra habla de la guerra Atenas - Esparta, en ella invita a los políticos atenienses a que acaben con la guerra e inicien un período de paz.

Los Caballeros (424 a.c): esta es una obra sátira donde critica duramente al militar y estratega Cleón, líder del partido belicista.

Las Nubes (423 a.c): esta es una sátira a todos los sofistas y en especial al más representativo de ellos, el filósofo Sócrates, pues Aristófanes creía que se hacía servir de su oratoria con fines políticos.

Las Avispas (422 a.c): hace una sátira sobre la justicia ateniense y sobre el estratega Cleón.

La Paz (421 a.c.): esta obra se representó poco después de la muerte de Cleón y de la firma del Tratado de Nícias que auguraba un período de paz entre Esparta y Atenas. En ella, Aristófanes incluye a un personaje principal que representa ser un hombre de campo que asqueado de la guerra decide ir a visitar a los Dioses para que intercedan ante los griegos para reinstaurar la paz.

Las Aves (414 a.c): critica la sociedad ateniense y su extraño gusto por inmiscuirse en problemas de índole judicial.

Lisístrata (411 a.c.): sin duda su obra más conocida y representada, en ella las mujeres establecen un pacto por el cual no mantendrán relaciones sexuales con sus maridos hasta que no acabe la guerra, una manera cómica de presionar para iniciar la paz.

Las Tesmoforias (411 a.c) y Las Ranas (405 a.c.) que son un ataque directo a Eurípides.

Las Asambleistas (392 a.c.) establece una sátira sobre los bienes comunes.

Pluto (388 a.c.) donde hace una crítica a la repartición de riqueza de la ciudad.


LOS ARCANIENSES fue representada en los festivales de las Leneas (las primeras obras representadas formaban parte de la celebración de las fiestas religiosas tradicionales del área de influencia griega: las Leneas, las Dionisas rurales y las Grandes Dionisos) en el 425 a.C. En la obra Diceópolis, como tantos otros campesinos, se ha refugiado en Atenas, huyendo de la larga guerra del Peloponeso. Harto de la incompetencia de los políticos y de lo que la guerra le supone, Diceópolis pacta con Esparta, la potencia enemiga, una tregua de treinta años que sólo le incluye a él. Pero los arcanienses, habitantes de Arcana, donde se ha refugiado Diceópolis, envidiosos de su tregua, atacan al refugiado. Diceópolis decide acudir a Atenas para pedir justicia a los atenienses, los cuales tienen fama de apoyar siempre al más pobre y miserable. Una vez en Atenas, se encuentra con Eurípides que le regala las ropas de los héroes más pobres de sus tragedias y es así como, entre vestimenta y oratoria, convence a los atenienses para que le apoyen. Diceópolis consigue vivir en paz y prosperidad mientras el resto de Grecia sufre las consecuencias de la guerra.
Como antagonista de Diceópolis aparece Lámaco, un soldado fanfarrón al que la guerra dejará muy mal parado, mientras que Diceópolis gozará de paz y bienestar. Diceópolis vendría a significar en griego "el que hace justicia a la ciudad". Ante todo, la obra es una demanda de Aristófanes contra la guerra contra Esparta que tanto daño está haciendo a Grecia. El dramaturgo entiende que esta petición de paz puede ser entendida como antipatriótica, pero en la obra Diceópolis representa su propia palabra y consigue imponerla gracias a su absurda pero fascinante acción que esconde una seria crítica y un mensaje pacifista.

El título de esta pieza viene de Arcana, región del Ática cuyos moradores ejercían, en su mayor parte de carboneros. Los arcanienses se contaban, por tanto, entre los más castigados por la fraticida guerra, motivo éste que sirvió a Aristófanes para escogerlos a excusa de su discurso a favor de la paz con la vecina Lacedemonia.





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